El delantero egipcio Zico expresó su inconformidad con el arbitraje tras la derrota de su selección ante Argentina, partido en el que Egipto llegó a ir ganando 2-0 antes de que el conjunto sudamericano remontara en apenas 12 minutos.
Durante el encuentro, Zico anotó el segundo gol de Egipto, que doblaba la ventaja, aunque previamente el VAR le había anulado un tanto por una falta en el origen de la jugada. Al concluir el partido, el futbolista no dudó en calificar el torneo como «amañado» y responsabilizó al árbitro François Letexier por el resultado adverso.
«Es una injusticia, una injusticia clara y evidente. El árbitro ha desperdiciado el esfuerzo de un país entero. Desde el principio del partido ha estado en nuestra contra, no puede ser que nos vayamos así del Mundial cuando íbamos ganando 2-0. El torneo está amañado. Pido perdón a nuestros aficionados porque no pudimos lograrlo, pero de verdad, por Dios, no estaba en nuestras manos. Estaba en manos del árbitro. El torneo estaba amañado desde el principio», declaró Zico.
El delantero también señaló que en el segundo tiempo se pitó en su contra un número excesivo de faltas y criticó la anulación de un gol sin explicación clara. Por su parte, el seleccionador de Egipto, Hossam Hassan, coincidió en su rechazo al arbitraje y sugirió que hubo presión de Argentina sobre el árbitro.
«Parecía haber habido presión por parte de Argentina sobre el árbitro, lo que condujo a este desenlace. El tercer gol de Argentina no siquiera hubo revisión del VAR. Todos vimos cómo tiraron de la camiseta a nuestro jugador, pero no se revisó la jugada para anular el gol. La vida es injusta. No voy a ver los partidos restantes del Mundial. Es mi manera de alzar la voz. No veré ni un partido más», afirmó Hassan.
Este episodio pone en evidencia las controversias que suelen rodear a los grandes torneos internacionales, donde la justicia deportiva y la transparencia en el arbitraje son fundamentales para preservar la integridad del juego.

