Este viernes 19 de junio de 2026, Donald Trump presentó oficialmente el nuevo Air Force One en un acto realizado en un hangar especialmente construido para la ocasión en la Base Conjunta Andrews, Maryland. La aeronave, un Boeing 747-8 valorado en 400 millones de dólares, fue donada por el gobierno de Qatar y sustituye al histórico avión presidencial que estuvo en servicio durante más de 35 años.
Durante la ceremonia, Trump descendió por las escalerillas del avión y destacó que se trata del avión más lujoso del mundo, señalando que su nivel de construcción probablemente no se volverá a ver. La Fuerza Aérea de Estados Unidos confirmó que el aparato, denominado VC-25B Bridge aircraft, llegó este mismo viernes a Andrews y comenzará próximamente vuelos de comisionamiento, considerados como su examen final antes de entrar en servicio activo para transportar al presidente.
El nuevo Air Force One presenta una librea completamente renovada, distinta al icónico diseño azul celeste creado en los años 60 para la administración Kennedy. La pintura combina blanco en la parte superior, una franja roja central con las ventanillas enmarcadas y azul marino oscuro en la parte inferior, con la inscripción «UNITED STATES OF AMERICA» en letras negras y el sello presidencial en el fuselaje.
El hangar donde se realizó la presentación fue construido expresamente para albergar esta aeronave, que es considerablemente más grande que su predecesora. Trump anunció que el nuevo avión encabezará un sobrevuelo masivo sobre Washington el próximo 4 de julio de 2026, en la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La Fuerza Aérea indicó que, para priorizar la disponibilidad operativa, el interior del avión fue modificado mínimamente, conservando los lujosos acabados de cuero y madera lacada diseñados originalmente para la familia real qatarí.
El avión histórico, un Boeing 747-200B que sirvió desde la administración de George H. W. Bush, realizó su último vuelo presidencial el jueves 18 de junio de 2026, cuando trasladó a Trump de regreso a Washington tras la cumbre del G7 en Francia. Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, compartió una fotografía del aparato con el mensaje: «Bien hecho, buen y fiel siervo. El último viaje».
Desde que se anunció en mayo de 2025, la aceptación del avión qatarí generó polémica política y legal. Críticos demócratas y algunos republicanos argumentaron que el regalo podría violar la Cláusula de Emolumentos de la Constitución, que prohíbe a funcionarios federales aceptar obsequios de gobiernos extranjeros sin la aprobación del Congreso. También se expresaron preocupaciones en materia de seguridad nacional. En respuesta, el primer ministro de Qatar aclaró que se trató de una transacción entre gobiernos y no un regalo personal a Trump.
El uso de esta aeronave es temporal y servirá como puente hasta que Boeing concluya la construcción de dos nuevos aviones presidenciales, cuya entrega está prevista para 2028 con un costo estimado de 5,600 millones de dólares. Este cambio refleja la importancia de mantener un sistema de transporte presidencial moderno, seguro y eficiente, que garantice la continuidad y la seguridad en el ejercicio del poder ejecutivo.

