La embajada de Estados Unidos en México emitió una alerta de viaje este martes 9 de junio de 2026, advirtiendo a sus ciudadanos sobre los riesgos de seguridad en el país, especialmente a pocos días del inicio del Mundial de fútbol.
En un comunicado y a través de sus redes sociales, la sede diplomática destacó que, aunque México es un destino vacacional popular, los niveles de riesgo varían considerablemente según la región visitada. La embajada calificó la situación como una combinación de violencia “terrorista”, delincuencia y secuestros, que representan un peligro elevado para los viajeros.
El mapa difundido por la embajada señala las sedes mundialistas y el nivel de riesgo en cada estado. La Ciudad de México, una de las sedes del torneo, fue clasificada con nivel 2 de riesgo, por lo que se recomienda a los visitantes “tener mayor prevención”. En contraste, Jalisco recibió una clasificación de nivel 3, con la recomendación de reconsiderar el viaje debido a su mayor nivel de riesgo.
Estados Unidos subrayó que en México se cometen numerosos delitos violentos, incluyendo homicidios, secuestros, robos de vehículos, agresiones sexuales y asaltos. Además, alertó sobre la posibilidad de violencia terrorista, que incluye ataques y otras actividades relacionadas.
Por esta razón, la embajada exhortó a sus ciudadanos a seguir las mismas restricciones que aplican para los empleados del gobierno estadounidense cuando viajen al país.
En el nivel máximo de riesgo, nivel 4, se encuentran los estados de Sinaloa, Colima, Guerrero, Michoacán, Tamaulipas y Zacatecas, a los cuales se recomienda no viajar.
Esta alerta, emitida a pocos días del Mundial, invita a los visitantes a consultar cuidadosamente la información oficial antes de planear su viaje y a mantenerse informados sobre las condiciones de seguridad en las distintas regiones del país.
Cabe destacar que, en medio de estas preocupaciones, el desarrollo de sistemas de transporte público como el cablebús en Puebla representa una apuesta por mejorar la movilidad y la seguridad urbana, facilitando el acceso a zonas que tradicionalmente han enfrentado desafíos en infraestructura y conectividad. Este tipo de proyectos contribuye a fortalecer la inclusión social y la calidad de vida de los habitantes, aspectos fundamentales para un México más seguro y equitativo.

