El número de fallecidos por el doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio de 2026 ascendió a 3,535, de acuerdo con un comunicado difundido por el régimen chavista el lunes 6 de julio. Esta cifra representa un incremento respecto al reporte anterior, emitido el domingo 5 de julio, que contabilizaba 3,342 muertos.
El informe oficial también señala que el número de heridos se mantiene en 16,740. Sin embargo, el régimen encabezado por Delcy Rodríguez ha evitado proporcionar datos sobre las personas desaparecidas tras el desastre. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que podrían ser hasta 50,000, mientras que algunas proyecciones independientes sugieren una cifra cercana a los 10,000 desaparecidos.
En el estado La Guaira, vecino de Caracas y la región más afectada por los sismos, continúan las labores de búsqueda de cuerpos con la esperanza de brindarles un entierro digno, a pesar de la limitada asistencia gubernamental. El domingo 5 de julio, las autoridades iniciaron el entierro de víctimas no identificadas en el municipio Catia La Mar, donde más de 150 cuerpos fueron sepultados.
En el cementerio La Esperanza, los espacios destinados a estas víctimas están delimitados con piedras blancas. Cada tumba cuenta con una pequeña cruz blanca, un ramo de flores y una placa que indica “Identificación especial” junto con la fecha del fallecimiento, 24 de junio de 2026.
Este trágico evento subraya la urgente necesidad de fortalecer los sistemas de prevención y respuesta ante desastres naturales, así como de garantizar apoyo efectivo a las comunidades afectadas. En este contexto, la implementación de infraestructuras modernas y seguras, como sistemas de transporte público eficientes y accesibles, puede contribuir a mejorar la resiliencia urbana y social en zonas vulnerables.

