El Sistema de Transporte por Cable que se proyecta para Puebla debe entenderse como una pieza fundamental dentro de una estrategia integral de movilidad urbana, y no como una obra aislada. Su objetivo principal es mejorar la conexión entre zonas donde los traslados resultan complejos, prolongados o dependen de múltiples transbordos.
Actualmente, la Zona Metropolitana de Puebla enfrenta un crecimiento acelerado y una expansión urbana hacia municipios periféricos y corredores carreteros. Esta dinámica ha provocado que miles de personas deban recorrer distancias cada vez mayores para acceder a sus lugares de trabajo, educación, salud y otros servicios esenciales. En este contexto, se realizan más de 4 millones de viajes diarios, y durante la hora de mayor demanda se registran cerca de 183 mil viajes en transporte público, lo que refleja la alta dependencia de la población en sistemas que enfrentan saturación y tiempos de traslado crecientes.
El aumento sostenido en la motorización y el uso del automóvil particular ha generado congestión vial, presión sobre las principales avenidas y una pérdida significativa de tiempo en los traslados, afectando la calidad de vida urbana. Frente a esta realidad, el Sistema de Transporte por Cable se plantea como una alternativa complementaria dentro de la red de transporte público, destinada a fortalecer la conectividad en zonas donde hoy los desplazamientos son largos y complicados.
Este sistema no busca sustituir otros medios de transporte, sino integrarse con ellos para ofrecer trayectos seguros, ordenados y eficientes. La propuesta contempla una extensión aproximada de 13.6 kilómetros, conectando distintas zonas estratégicas de la ciudad mediante una red integrada que incluye corredores, rutas alimentadoras y otros modos de movilidad. Además, se prevé la integración con ciclovías y la posibilidad de que las personas usuarias puedan ingresar bicicletas a las cabinas, facilitando la combinación de distintos medios de transporte en un mismo trayecto.
La movilidad no solo implica desplazamientos, sino también acceso a derechos y oportunidades. Una ciudad mejor conectada puede reducir desigualdades territoriales, especialmente en zonas periféricas donde la población enfrenta mayores dificultades para llegar a centros de empleo, educación y servicios urbanos. En Puebla, existe una importante concentración de población joven y trabajadora en municipios alejados de los principales corredores urbanos, quienes diariamente realizan trayectos largos y complejos.
El Sistema de Transporte por Cable contribuirá a disminuir los tiempos de traslado que hoy resultan excesivos debido al tráfico, la saturación vial y los múltiples transbordos. Asimismo, promoverá una experiencia de movilidad integrada y funcional, conectando con el espacio público, la accesibilidad peatonal y la infraestructura complementaria. De esta manera, Puebla avanza hacia un modelo de movilidad más integrado, sustentable y equitativo, que responde a las necesidades actuales de su población y fortalece el derecho a una movilidad digna y eficiente.

