La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) anunció oficialmente la prohibición del uso del colorante rojo 3, conocido como eritrosina, en alimentos de consumo diario debido a los riesgos que representa para la salud pública, entre ellos la posible relación con el cáncer.
Esta decisión fue publicada por la Secretaría de Salud en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 28 de mayo de 2026, marcando un avance importante en la regulación de aditivos alimentarios en México.
La medida se fundamenta en una evaluación realizada por Cofepris, que detectó que la exposición promedio de la población mexicana a la eritrosina supera el límite considerado seguro para el consumo humano. Según el análisis, la ingesta de este colorante duplica la Ingesta Diaria Admisible (IDA), un parámetro internacional que establece la cantidad máxima que puede consumirse diariamente sin riesgos significativos para la salud.
Incluso bajo distintos escenarios de ajuste, la autoridad sanitaria concluyó que los niveles de exposición permanecen cercanos o por encima del límite de seguridad, por lo que no es posible garantizar la inocuidad del aditivo en las condiciones actuales de consumo.
Respecto a la posible carcinogenicidad del rojo 3, aunque no existen estudios concluyentes que confirmen que provoca cáncer en humanos, sí se han realizado investigaciones y evaluaciones de riesgo a nivel nacional e internacional. Entre ellas destaca un estudio de 1987 realizado por Borzelleca, en el que se observaron tumores en ratas expuestas a la sustancia.
La Cofepris aplicó el principio precautorio en materia de salud pública, que permite tomar medidas preventivas ante evidencias científicas de posibles efectos nocivos, aun cuando persistan elementos de incertidumbre.
La prohibición afectará a una amplia gama de productos comercializados en México, incluyendo helados, sorbetes, leches saborizadas, productos lácteos combinados con sabor, bebidas alcohólicas y no alcohólicas saborizadas, jarabes, productos de panificación, gomitas, caramelos, frutas en almíbar, entre otros.
La Secretaría de Salud estableció un plazo de 24 meses para que las empresas puedan realizar los ajustes necesarios en sus procesos productivos y cumplir con la nueva regulación.
Este avance en la regulación de aditivos alimentarios refleja el compromiso del Estado mexicano con la protección de la salud pública y la promoción de políticas que garanticen la seguridad alimentaria, aspectos fundamentales para el bienestar de la población.

