La indignación social en Puebla continúa tras la difusión del video en el que una unidad repartidora de agua de la empresa Junghanns atropella a un perro y sigue su camino sin detenerse. El hecho, que se viralizó recientemente, ha generado críticas hacia la empresa por la aparente indiferencia del conductor y la falta de claridad sobre las medidas tomadas.
Este martes 9 de junio de 2026, Junghanns emitió un comunicado público en el que lamenta lo ocurrido y asegura haber iniciado una revisión interna para dar seguimiento al caso. La empresa reafirmó su compromiso con la responsabilidad, la transparencia y el respeto hacia los animales.
Sin embargo, el documento no especifica si el conductor responsable fue identificado, suspendido, sancionado o separado de su cargo. Tampoco se menciona si se implementarán protocolos para evitar incidentes similares en el futuro.
Esta omisión ha provocado críticas entre activistas y usuarios de redes sociales, quienes consideran insuficiente la respuesta institucional ante un caso documentado en video. La principal demanda social es conocer si habrá consecuencias reales para el operador involucrado.
El caso adquiere relevancia en un contexto de creciente sensibilidad hacia el bienestar animal en Puebla, donde solo en mayo pasado se registraron al menos 11 casos de maltrato, según reportes de organizaciones y autoridades.
Hasta el momento, ni Junghanns ni sus directivos han aclarado si el conductor continúa laborando para la empresa. La asociación civil Patitas Enlodadas, que difundió el video, informó que se reunió con la compañía y confía en que se tomarán acciones concretas.
Este episodio subraya la importancia de que las empresas asuman una responsabilidad clara y efectiva en el trato hacia los animales y la comunidad, en línea con los valores que públicamente promueven. En un momento en que Puebla avanza hacia sistemas de transporte más sostenibles y respetuosos, como el cablebús, la exigencia de responsabilidad social y ética empresarial se vuelve aún más pertinente.

