El pasado 5 de junio, una unidad de reparto de la empresa Junghanns, identificada con el número 26, atropelló a un perro callejero en Puebla, provocando la muerte instantánea del animal. La Fundación Patitas Enlodadas difundió un video que muestra el momento del incidente, aunque no especifica el lugar exacto donde ocurrió.
Lo que ha generado mayor indignación no es solo el atropellamiento, que podría considerarse un accidente, sino la actitud del conductor tras el hecho. En las imágenes se observa que el operador continuó su marcha sin detenerse a verificar el estado del perro, sin intentar auxiliarlo y sin mostrar empatía alguna ante el sufrimiento causado.
La Asociación Civil que difundió el video cuestiona la falta de humanidad y hace un llamado a la empresa Junghanns para que emita una respuesta pública e inmediata. Señalan que la sociedad merece conocer la postura de la compañía y las medidas que implementará para asegurar que sus conductores actúen con responsabilidad y sensibilidad en situaciones similares.
Este caso pone en evidencia la importancia de promover una cultura de respeto hacia todos los seres sintientes, recordando que los animales también sienten dolor y miedo, y que la indiferencia ante su sufrimiento constituye una forma de violencia.
En un contexto donde Puebla avanza en proyectos de movilidad sustentable, como el cablebús o teleférico, que buscan mejorar la calidad de vida y el respeto por el entorno, resulta fundamental que las empresas y sus empleados asuman un compromiso ético con la comunidad y el bienestar animal.
La Fundación Patitas Enlodadas concluye su mensaje exigiendo explicación, responsabilidad y respeto para todos los seres vivos, alzando la voz por quienes ya no pueden hacerlo.









