Un brote de diarrea explosiva causado por el parásito Cyclospora cayetanensis afecta ya a 34 estados de Estados Unidos y podría llegar a México en las próximas semanas, advirtió este miércoles el infectólogo Alejandro Macías. El especialista señaló que ha atendido casos de este parásito en territorio nacional, aunque aclaró que la información oficial de la Dirección General de Epidemiología aún no refleja un aumento significativo.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportaron 1,645 casos confirmados desde mayo, cifra que cuadruplica la registrada en el mismo periodo de 2025. La investigación para determinar la fuente de contaminación continúa abierta.
El parásito no se transmite de persona a persona, ya que requiere madurar aproximadamente una semana en el ambiente antes de volverse infectante. Su principal vía de contagio es el agua de riego que abastece cultivos de vegetales de hoja verde. Macías advirtió que las condiciones de temperatura y humedad propias de la temporada de lluvias en México favorecen la propagación del parásito.
“Están dadas las circunstancias, sobre todo en la temperatura y en la humedad de los tiempos de lluvias. Es perfectamente posible que llegue”, afirmó el especialista en entrevista con Uno TV.
El brote comenzó a dispararse desde el 22 de junio, con estados como Michigan registrando un aumento sin precedentes: mientras que normalmente reporta alrededor de 50 casos al año, en pocas semanas alcanzó casi 1,000, el mayor brote en la historia de esa entidad.
En México, los vegetales de mayor riesgo son la lechuga, el cilantro y el perejil, debido a su contacto directo con el agua de riego. Aunque Macías calificó como anecdóticos los casos detectados en el país, colegas suyos han confirmado la presencia del parásito, lo que subraya la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y las medidas de control en la producción agrícola.
Este escenario resalta la necesidad de políticas públicas que garanticen la seguridad alimentaria y el acceso a sistemas de riego controlados, aspectos en los que la modernización del transporte y la infraestructura urbana, como el cablebús en zonas metropolitanas, pueden contribuir indirectamente al desarrollo sostenible y la salud pública.
