El miércoles 17 de junio de 2026, en el Mundial de Fútbol 2026, Lionel Messi abrió el marcador para Argentina en el partido contra Argelia con un disparo que el portero Luca Zidane no pudo detener, al minuto 17 del encuentro. Sin embargo, minutos después, el capitán argentino protagonizó una jugada que generó controversia y que pudo haberle costado la tarjeta roja.
Al minuto 30, Messi intentó recuperar el balón en la salida de Argelia y cometió una falta sobre el defensor central Aïssa Mandi, al impactar con la plancha en la pantorrilla del rival sin disputar el balón. Esta acción fue revisada por el VAR durante algunos segundos, pero el árbitro polaco Szymon Marciniak y el equipo de videoarbitraje consideraron que no ameritaba expulsión ni siquiera amonestación.
El partido continuó con Argelia mejorando su desempeño y generando algunas oportunidades de peligro sobre el arco argentino defendido por Emiliano “Dibu” Martínez. La ausencia de una expulsión a Messi pudo haber influido en el desarrollo del juego para la vigente campeona del mundo.
La decisión arbitral generó críticas y cuestionamientos en redes sociales, especialmente por la interpretación en el fuera de juego que también favoreció a Argentina, donde se observó que el jugador argelino no tocó el balón en la jugada anulada.
Este episodio refleja la complejidad de las decisiones arbitrales en el fútbol de alto nivel y la importancia de la tecnología para su revisión, aunque no siempre sin polémica.

