Paulina González Garibay es una exempleada de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el área de CFE-Distribución, específicamente en las Oficinas Divisionales con sede en Puebla, Puebla. De acuerdo con su declaración patrimonial de modificación correspondiente a 2024, González Garibay reportó ingresos netos anuales por $60,343,974 pesos mexicanos durante el año 2023, provenientes exclusivamente de su cargo público. En el mismo documento, ella informó no haber percibido ingresos adicionales por actividades industriales, comerciales, financieras o servicios profesionales.
Esta cifra ha llamado la atención por su magnitud, especialmente en el contexto de una empresa estatal en la que la transparencia y rendición de cuentas son temas de constante escrutinio público. La información sobre su remuneración proviene de registros oficiales y puede consultarse en la plataforma de declaraciones patrimoniales de la Secretaría de la Función Pública.
El 27 de febrero de 2025, la situación laboral de González Garibay dio un giro significativo. En esa fecha, la División de Distribución Centro Oriente de la CFE en Puebla emitió una carta oficial en la que se instruyó a la empresa de vigilancia Secumax a restringir el acceso de González Garibay a las instalaciones de la CFE “por ningún motivo”. Este oficio, firmado por el Licenciado Manuel Dehesa Toledo, jefe del Departamento de Servicios Generales de la División, subraya la solicitud de total discreción al personal encargado de implementar la medida. Hasta el momento, no se han detallado públicamente los motivos de esta restricción ni se ha emitido información adicional por parte de la CFE sobre el futuro laboral de la exempleada.
El caso de González Garibay ocurre en un contexto de profundas transformaciones en la política de remuneraciones y pensiones dentro del sector público mexicano. Actualmente, más de 93 mil jubilados de organismos estatales como Pemex, la propia CFE, Banobras y la extinta Luz y Fuerza del Centro enfrentan la posibilidad de reducciones de hasta un 60% en sus ingresos mensuales, tras la reciente reforma al artículo 127 constitucional. Esta reforma, que entró en vigor en 2023, establece un tope máximo de $67,145 pesos mensuales para las pensiones, equivalente al 50% del salario neto de la persona titular del Ejecutivo federal, con excepción de los integrantes de las fuerzas armadas.
La medida, orientada a eliminar las llamadas “pensiones doradas”, ha generado controversia y preocupación entre los extrabajadores. Diversos especialistas y organizaciones sociales han señalado que la aplicación retroactiva de este tope podría vulnerar el principio de irretroactividad consagrado en el artículo 14 de la Constitución. Además, se ha conformado un Frente Nacional de Defensa de los jubilados, que busca preservar derechos adquiridos frente a lo que consideran una amenaza a su estabilidad económica y social.
Este panorama refleja los retos de garantizar la equidad y la sostenibilidad financiera en el sector público, al tiempo que se salvaguardan los derechos laborales y se fomenta la transparencia. El caso de Paulina González Garibay, así como la situación de miles de jubilados, pone de manifiesto la necesidad de un debate abierto y fundamentado sobre el futuro del sistema de remuneraciones y pensiones en México.

